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DÉJAME VOLAR
Suplemento “La
12”,
Página 12,
13-02-09
No
por mucho repetirse es posible convencerse de que no existe
el amor eterno: hacia su ideal nos dirigimos cual burro tras
la zanahoria. Y lo mejor es que éste aparece cual relámpago
para confirmar tanto su inexistencia como su dulce promesa.
A propósito de la fiesta pagana –y foránea, sí- de San
Valentín, la filósofa Esther Díaz aborda esa locura llamada
amor.
Entrevista a Esther Díaz realizada por Mariana Mansilla
Son intríngulis ideales para repasar mientras se ataca esa
caja de bombones que nadie nos regalará mañana, por San
Valentín, a pesar del esfuerzo comercial para lograr que el
amor romántico y su demostración en bienes que se
intercambian por dinero triunfe. En el fondo, ¿todas y todos
buscamos el amor eterno? ¿Por qué los amores perros son
apasionadamente inolvidables? ¿Cómo se relacionan con el
tema las chicas más jóvenes? ¿Las minorías sexuales están
peleando una revolución?
Touch and go, ¿y
después? ¿Qué tienen en común el amor y la locura?
¿San Valentín transcurre en las camas y en los cuerpos tanto
como en las tandas publicitarias de los medios y en las
billeteras?
Comienza en las tandas publicitarias y en las billeteras (la
moda surgió en EE.UU.), y se consuma -con suerte- en los
cuerpos y las camas.
Si fuera presidenta y pudiera implementar un plan canje,
trocaría a San Valentín (referente religioso del amor
romántico) por Cupido (referente de la mitología griega, de
la pasión)?
No intervendría porque me parecería demasiado liviano como
para que de él se ocupara una jefa de Estado, además cada
época elige sus mitos, y como en este caso están al servicio
de las ventas, creo que son aproximadamente equivalentes. De
todos modos, si hay gente que disfruta con una
celebración impuesta por el marketin, qué disfruten:
¡el enamoramiento es demasiado breve como para hacerle peder
tiempo con prohibiciones!
Usted menciona que vivimos en tiempos de "inflación de la
sexualidad". ¿Es necesario modificar ese índice?
No se podría modificar fácilmente porque no son decisiones
individuales sino dispositivos sociales. En la modernidad,
los burgueses recién llegados al poder se autoimpusieron un
control sobre sus deseos para demostrar que si bien no eran
de sangre noble, eran de costumbres "sanas". Luego
impusieron restricciones en los deseos de la población, para
asegurarse mano de obra dócil y sumisa. Se prohibía
hablar de sexo y se lo controlaba. ¡Eso produjo más deseo!
En nuestra época se desató un aluvión de expresiones
sexuales. Cuando las ventas dependen de la cantidad de
desnudos que se muestren estamos en épocas de inflación
sexual. Pero desearía que la sexualidad recuperara esa
especie de sacralidad del orden del secreto, de lo
compartido sin cámaras ni exhibicionismo. Aunque con la
práctica de "petes al paso" y de sexo para publicar en
Internet la inflación nos está llevando a la muerte de la
sexualidad, quizás porque lo que se consuma se consume.
También menciona una "ética del amor" capitalista.
¿Otro amor es
posible? ¿El legitimado "touch and go" , el "amor líquido"
(y ya que usted lo dijo primero, de “petes al paso”), ¿son
unan expresión de la forma contemporánea del amor?
El amor capitalista se maneja con la dialéctica del
"costo-beneficio" pero convive con el amor tradicional. Los
poderes se esmeran para que creamos que el amor es eterno
(eso nos torna manejables y previsibles), aunque produce
mucho sufrimiento ante la triste realidad del fracaso. En la
práctica, el "toco y me voy" o el amor desenchufado
(líquido) es una forma de amor contemporáneo, y es muy
saludable si las partes están de acuerdo, pero muy
frustrante si se da unilateralmente. El problema reside en
que si bien existen diferentes tipos de amor, seguimos sin
poder disfrutar de la fugacidad de los sentimientos,
insistimos en que sean durables y de propiedad privada. Pero
la prueba de que no es así está en las promesas de fidelidad
de por vida, ¿porque prometeríamos si realmente el amor
fuera para siempre? Creo que las condiciones culturales
imposibilitan, por el momento, un tipo de amor que pudiera
zafar de las contradicciones señaladas.
Las minorías sexuales, con su visibilidad, militancia y
conquistas políticas, ¿están haciendo una revolución en el
campo del amor?
Más que en el campo del amor, en el de los derechos humanos
y de las libertades individuales. Pues si bien tener
reconocimiento social puede producir un "mejor" tipo de
amor, no debería olvidarse que los heterosexuales tienen
desde siempre ese tipo de reconocimiento y eso no los pone a
salvo del sufrimiento amoroso.
Usted prologó un libro del sexólogo Juan Carlos Kustnezzoff,
columnista del programa radial de su hijo Andy. ¿Por qué
cree que cuando se habla a los jóvenes no se piensa el
cuidado al otro como un acto amoroso?
Supongo que es porque el discurso puramente sexual vende
mejor que el previsor. Difundir el cuidado del otro (y el
propio) como una demostración de amor sería revolucionario,
pero habría que ver si los oyentes seguirían fieles a un
discurso que dejara de ser arrolladoramente hiperactivo y
divertido. Aunque habría que encontrar la forma de hacer
divertido al preservativo y de que nos calentáramos con la
posibilidad de usarlo.
¿Por qué los amores perros terminan siendo románticamente
inolvidables?
Porque son imposibles, porque nos alejan de la rutina. Los
amores "normales", en cambio, terminan devorados por la
cotidianeidad, se desgastan en el acostumbramiento.
En este mismo suplemento, en el cuestionario Marcelle
Proust, dijo que le gustaría ser la vagina de Catalina II.
Elegí a Catalina II porque se regodeaba con mutiplicidades
amorosas y era sexualmente politeísta, el monoteísmo suena
abrumadoramente aburrido. No obstante, en el fondo todos
buscamos el amor eterno y, como es bastante improbable,
sufrimos por abrigar ese preconcepto. En cambio si
aceptáramos lo huidizo del enamoramiento, sabríamos que se
goza poco tiempo pero amaríamos con mayor intensidad y sin
tener que sufrir el despreciable duelo pos-relación.
¿Hay diferencias entre lo que las jóvenes y sus pares
adultas esperan y depositan en la relación amorosa?
Creo que las niñas tienen menos perjuicios sexuales que las
adultas, pero como seguimos viviendo en una sociedad
machista, también ellas son juzgadas como "ligeras de
cascos" ante situaciones en las que los varones son
positivamente valorados, no solo por los pares, sino también
por los adultos. Por su parte, las maduras (si lucen
deseables) son bastante requeridas por los jóvenes y es
lógico que así sea: tienen mayor experiencia en la cama,
suelen ser económicamente independientes y no exigen
relaciones formales ni hijos.
Entonces sabe tan lindo sentirse enamorada justamente por
aquello de “Basta de realidad, queremos promesas”…
Sentir enamoramiento es lindo si podemos abrigar esperanzas
respecto de la otra persona. La atracción reside en que nos
ocurre algo que no podemos controlar con la razón, se trata
del deseo, de una especie de velo que impide ver las
precariedades de lo humano, sólo se ve lo maravilloso, lo
anhelado. Además es seductor creer que alguien nos eligió,
que está pendiente de nosotros, que nos quiere. En el
discurso platónico el amor es uno de los estados de la
locura, una especie de enfermedad que, cuando nos acaece,
nos hace sentir que tenemos alas y que juntos podemos volar.
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