Esther Díaz

ESTHER DÍAZ

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VIDEOCONFERENCIA  organizada por el Observatorio Argentino de MediosMinisterio de Educación y UNSM- emitida desde el auditorio OSDE, Buenos Aires, el 20 de agosto de 2008.

“La educación y los modos de subjetivación, dispositivos éticos y dispositivos disciplinarios”

Esther Díaz

Esther Díaz doctora y profesora de filosofía de la Universidad de Buenos Aires, investigadora y profesora en metodología de la investigación en la Universidad de Lanús, y directora de la Especialización y Maestría en metodología de la investigación científica. Dirige también la revista académica: Perspectivas Metodológicas, y el Centro de Investigaciones en teorías y prácticas científicas de la Universidad Nacional de Lanús. Se destaca como filósofa de la cultura y epistemóloga. Ha sido profesora invitada de universidades tanto nacionales como internacionales y ha publicado libros en Argentina, Venezuela, España y Francia, entre ellos se destaca: La filosofía de Michelle Foucault; La ciencia y el imaginario social; Posmodernidad; Ideas robadas; Para seguir pensando; La posciencia; El conocimiento científico en las postrimerías de la modernidad; Metodología de las Ciencias Sociales; La sexualidad y el poder; Entre la tecnociencia y el deseo y Buenos Aires, una mirada filosófica.

 

 

Esther Díaz: Quiero agradecerle al Observatorio Argentino de Violencia en las Escuelas que me haya convocado y agradecerles a Uds., tanto a los que están presentes en la realidad y presentes en la virtualidad porque gracias al milagro de la tecnología podemos estar haciendo una especie de banquete posmoderno.

Para comenzar voy a hacer una pequeña alusión a Kant, quien, viviendo en el siglo XVIII, decía que el más certero de los problemas filosóficos es pensar el  presente, saber quienes somos en este momento de la historia. Michelle Foucault toma el guante de esta propuesta que Kant hace en “Que es la ilustración”, y está de acuerdo en que la tarea de la filosofía es pensar el presente. A su vez, Foucault dice que más que pensar en quienes somos debemos saber quienes queremos llegar a ser. Es decir, mientras que Kant pensaba que el sujeto era una constitución hecha y derecha y para siempre, Foucault piensa a los sujetos como construcciones históricas, sujetos que nos vamos construyendo a través de la historia. Para el que piensa que somos de una vez y para siempre, es importante saber quién somos, pero para quienes pensamos que nos construimos a través de las prácticas y los discursos, más importante es saber que quisiéramos llegar a ser, porque sabemos que tenemos la posibilidad de construirnos, de reconstruirnos y de ayudar a construir a estos seres que se ponen en nuestro cuidado. Entonces, para poder entrar en tema voy a dar el marco teórico en el cual me desarrollaré porque siempre los resultados de lo que hacemos dependen de los presupuestos de los que partimos. Así que, si tuviera un pizarrón, nos podemos imaginar que escribiría: prácticas sociales. Después de escribir prácticas sociales abrimos una llave y ponemos, dominios de saber, luego de ese dominio de saber sacamos cuatro flechas, en la primera flecha ponemos objetos, en la segunda ponemos conceptos, en la tercera ponemos técnicas y en la cuarta valores y ahora hacemos una nueva flecha tomando estos conceptos que dí y ponemos nuevos sujetos.

Las prácticas sociales generan dominios de saber, estos nuevos dominios de saber, una vez que se constituyen, que se implantan en una sociedad, generan a su vez nuevos objetos de conocimiento, nuevos conceptos que circulan por el conocimiento, nuevas técnicas. Recordemos que técnicas es modificación de la realidad, o sea, tanto el pizarrón que cite hace un rato como esta técnica sofisticada por la cual se esta dando la conferencia, esta modificando la realidad.

El conocimiento también genera nuevas técnicas, y nuevas técnicas genera nuevos valores éticos. Cuando esto ocurre, los sujetos que éramos antes de esta irrupción de este nuevo conocimiento, hemos cambiado. Por ejemplo: los sujetos de la Edad Media, eran sujetos prácticamente iguales toda su vida, porque eran muy pocas las practicas sociales con las que se constituían como tales. En cambio, un sujeto como yo, que tengo una larga vida por detrás, debo andar por la tercera o por la cuarta subjetivación. Cuando nací no existía la televisión. Cuando empezó a existir la televisión me tuve que constituir en otro sujeto, un sujeto que ya sabe interactuar con esta cosa novedosa impensable hace 200/300 años atrás. Pero resulta que después vino la computación, y ahora viene todo lo que llamamos la era de los cyborgs. Pero la tecnología no está solamente afuera, como esta tecnología televisiva por la que nos estamos comunicando que sí esta afuera de nuestros cuerpos. Por ejemplo, estoy con un problema odontológico, y tomé medicamentos, es decir, tengo dentro de mi cuerpo tecnología circulando. Ya estamos en una subjetivación de cyborgs. Hablar de cyborg es hacer referencia a los sujetos orgánicos que tenemos la tecnología incorporada, es decir, mezcla de organismo y tecnología. Ahora bien, lo que debemos plantearnos es que pasa con las subjetividades de los sujetos, que continuamente están en un mundo de cambios constantes, a los cuales nosotros les estamos impartiendo enseñanza. Antes nos educábamos para perfeccionarnos de una vez y para siempre, ahora tenemos que educarnos para poder variar con mucha agilidad unos conocimientos por otros. Fíjense lo importante que es esta subjetivación de los sujetos que van cambiando en un mundo que nos da una tecnología tan invasiva que incluso se nos ha inyectado en el cuerpo.

Voy a dar un pequeño ejemplo de una ciencia social para que se entienda lo que dije conceptualmente. Pensemos en cuando se constituyó el psicoanálisis. El psicoanálisis surge en Europa, fines del siglo XIX principios del siglo XX. En ese momento las prácticas sociales co-ayudaron para que un genio como era Freud pudiera constituir un nuevo dominio de saber. Siguiendo el esquema que explique anteriormente primero aparecen las prácticas sociales y luego los dominio de saber. Lo que quiero decir es que aún un genio como Freud si no tiene prácticas sociales que le sean beneficiosas no puede imponer un nuevo dominio de saber. Por ejemplo Aristarco, en el siglo III, decía que el centro del universo no era la tierra como creían todos sino que era el sol. Pero no tuvo éxito lo decía, pero no hubo prácticas sociales que pudieran contener ese nuevo saber. Sin embargo, en el siglo XVI lo dice Copérnico y recién en el siglo XVII va a pasar a ser una verdad. Se vislumbra así, como a partir de ciertas prácticas, se pueden constituir ciertos saberes.

Volviendo al psicoanálisis podemos decir que, este nuevo dominio en saber, surge porque le son propicias en ese momento las prácticas sociales de su época. Cuando se constituye el psicoanálisis, se constituyen nuevos objetos de conocimiento como el inconsciente. El inconsciente no existía antes de Freud, o mejor dicho no existía como objeto de ciencia. Ahí tenemos nuevos conceptos. Lo interesante de esta reflexión es que estos productos de los nuevos dominios del saber, no quedan encerrados en los gabinetes científicos sino que atraviesan las paredes y circulan por la sociedad, nos modifican.  Uno puede prender el televisor y hasta un cómico puede hablar del complejo de Edipo. Por supuesto que no va a hablar con la propiedad que va a hablar un psicoanalista, pero todos entendemos lo que está diciendo. Es decir que la ciencia, y también las ciencias duras, atraviesan los gabinetes.

Y luego, aparecen nuevas técnicas. Sin ir más lejos el psicoanálisis como terapia es una nueva técnica. Entonces esa técnica que antes no existía, ahora esta en nuestra episteme. Cuando digo episteme me refiero a condiciones de posibilidad del conocimiento en una época dada. O sea que, nuestra episteme cuenta con esta técnica no solo del psicoanálisis de diván sino de todas las técnicas psicológicas que surgieron a partir del invento de Freud (independientemente que se adscriban o no al pensamiento freudiano).

Cuando hablé del conocimiento y de las técnicas, he dicho que aparecen nuevos valores. Es así como nuestro concepto de lo bueno y lo malo también cambia. Y con todos estos conceptos ya estoy en condiciones de afirmar lo que dije antes teóricamente, como sujetos ya hemos cambiado y no me tengo que ir al siglo III como me fui antes. Pensemos en mi bisabuela, que viviera nuevamente y viera como nos vestimos, como pensamos, como nos relacionamos los seres humanos después del concepto del psicoanálisis, yo creo que se vuelve a morir, porque ya mi bisabuela es otro sujeto respecto de mí, absolutamente. Nuevas prácticas y nuevos discursos generan nuevas subjetividades.

Entonces, este es el marco teórico que quería darles primero para ya entrar en tema pero, tengo una deuda que quería aclararles que es el tema de la ética. Normalmente en nuestra vida cotidiana utilizamos como sinónimo ética y moral. Técnicamente, desde el punto de vista de la disciplina, tanto en filosofía como en derecho, no es exactamente lo mismo. Moral viene de una palabra latina, mor-mores, que quiere decir costumbres, pero evidentemente no nos estamos refiriendo a cualquier costumbre. Por ejemplo los argentinos tenemos la costumbre de tomar mate y no podemos decir que tomar mate es moral o inmoral. Moral son las costumbres que están relacionadas con lo que una sociedad considera costumbres buenas o malas, o sea, que esta relacionada con el bien y el mal. La moral es la que nos imparten, primero la de nuestros padres después los de la sociedad, los de la escuela, los de todas las relaciones sociales. Por su parte, Ética proviene de una palabra griega: ethos, que quiere decir, norma, normativa. En última instancia podemos decir que ética y moral son sinónimos porque las costumbres dependen de normas. Pero desde el punto de vista técnico como tecnicismo de las teorías, quiere decir reflexión sobre la moral. Entonces, la moral seria lo concreto, lo que le enseñamos a los chicos, lo que dice el sacerdote a las personas que son creyentes, lo que va bajando los valores de una sociedad. En cambio, la ética es la reflexión sobre la moral. Ahora bien, esta definición que parece tan clara, que esta hecha con fines clasificatorios nada mas, en la vida real esta realmente mezclada. Por ejemplo, estoy en un supermercado y me tiento de tomar una mercadería y tan pronto como lo voy a hacer reflexiono, “pero después esto se lo cobran a la chica de la caja que debe ganar menos que yo, y si todo el mundo hiciera lo mismo ¿qué pasaría con la sociedad?” En el momento en que me pasa esto por la cabeza, ya estoy haciendo ética, ya estoy aplicando la ética porque estoy reflexionando sobre la moral. Entonces nos damos cuenta que, si bien es cierto que con fines analíticos podemos diferenciarlo, en realidad, la moral y la ética están continuamente entrelazadas, a punto tal de que el filósofo alemán Heidegger decía: “el ethos es la casa del ser”. Somos sujetos atravesados por la ética (aun cuando actuemos en contra de nuestras reglas éticas).

Foucault estudio la constitución de los sujetos disciplinarios y por otro lado estudió cómo la sociedad nos constituye en sujetos éticos. Entonces, Uds. recuerdan que comencé estas palabras diciendo que hacer filosofía es pensar el presente. Sin embargo el pasado nos sirve para reflexionar a partir de lo que paso en otra época y reciclar esas experiencias para ver si podemos sacar provecho de ellas. A partir del siglo XVIII con la sociedad industrial va a comenzar la sociedad burguesa, la gente viene del campo a lo que van a ser las ciudades, se forman los burgos y comienza la sociedad burguesa que empieza a tener poder porque comienza a tener los medios de producción. ¿Qué es lo que pasa? Estos nuevos poderes que hay en la sociedad ya no son los de la aristocracia, sino que son los de los burgueses. Los aristócratas, para hacerse valer frente a quienes querían dominar, ponían toda su genealogía que descendía de reyes, que descendía de condes que descendía de guerreros, u otras categorías sociales prestigiosas, en cambio los burgueses no podían mirar para atrás porque eran descendientes de artesanos, hijos de siervos, gente con muy poco prestigio social, entones buscaron la vuelta de su prestigio hacia el futuro, en vez de hacia pasado como hacían los aristócratas. Ellos no podían hacer bandera de que tenían sangre noble, empezaron a vanagloriarse de tener una sangre sana y el burgués de inicio de este siglo, pone todo su orgullo y todo su ímpetu en que su familia sea saludable, en no dejar que sus hijos se casen con personas que no tengan garantías de salud. Es por ello que en esa época comienzan a utilizarse los análisis prenupciales, no tanto por el casamiento sino por la descendencia. Es decir que los burgueses empiezan a concebir la sangre sana en el origen de la vida misma, en el sexo. Además pensemos que era una sociedad que estaba pasando en ese momento de un poder católico a un poder protestante. Entre los protestantes era muy importante demostrar que se era próspero y se era sano porque esa era una muestra de ser el elegido para el otro mundo. Mientras que los católicos tenían que hacer obras para ir al otro mundo, los burgueses tenían que esperar esa señal de dios. Si un burgués tiene muchos hijos sanos, tiene una familia numerosa, puede vanagloriarse de que su sexualidad es casta, entonces está demostrando que es un elegido de Dios. Fíjense como desde una cuestión de poder se pasa a una cuestión de deseo porque justamente, con todo este dispositivo de sexualidad se va a constituir lo que hoy llamamos sexualidad, porque en aquella época que nosotros llamamos victoriana, estaba prohibido hablar de sexualidad. Para dar un ejemplo ridículo: los pianos de cola tienen las patas torneadas, ellos estaban tan perseguidos con que había que estar en contra de cualquier cosa de estimular un deseo “no santo” que se les ocurrió ponerle polleritas a las patas de los pianos para que los señores no tuvieran pensamientos libidinosos cuando estaban en una fiesta.  O por ejemplo los manuales de confesión. Cuando yo era chica leía manuales de confesión que decían cosas como “¿hiciste cosas malas?” En esa edad con todas las hormonas despiertas uno se daba cuenta lo que era y no solamente terminaba ahí la pregunta, seguía con: “¿con quién?”, “¿Con hombres?”, “¿Con mujeres?”, “¿Con animales?”. Es decir que proporcionaban un abanico de posibilidades de con quién se podían hacer las “cosas malas”. Ahí estaban constituyendo subjetividad (mientras que se prohibía la masturbación). En el siglo XVIII se inventaron máquinas para que los chicos no se masturben. Estos dispositivos de sexualidad tienen que ver con lo que expliqué acerca de los sujetos disciplinarios. Tiene mucho que ver porque justamente apuntando al deseo de una persona voy a lograr que sea mucho mas sometida y este domesticada. Si uno le prohíbe a un adolescente que se masturbe, es una prohibición imposible porque cualquier adolescente mas o menos normal tiene que hacerlo, le esta prohibiendo algo que no puede cumplir, y cuando no podemos cumplir y trasgredimos sentimos culpa. No hay nadie más manejable que alguien con culpa. Es así como, los burgueses que primero inventaron este dispositivo de sexualidad para si mismos para demostrarles a los demás que castos y que sanos que eran, luego se dieron cuenta que lo podían aplicar para conseguir mano de obra obediente para las líneas de montaje que se estaban creando. A partir de este dispositivo de sexualidad se va a conseguir un obrero tipo Chaplin en tiempos modernos, que puede estar todo el día apretando un botón porque ya esta desde chiquito domesticado, es decir, disciplinado. La disciplina comenzó primero en los cuerpos, a esto Foucault lo llama: anátomo poder.  Por ejemplo, esta disposición en la sala, donde yo los veo a ustedes y ustedes me están viendo a mí, es lo que Foucault denomino panóptico: todo lo ve, todos nos vemos a todos, nos controlamos mutuamente. Nosotros estamos en un panóptico de lujo, porque no solo estamos los presentes sino que estamos panoptizados con todo el país. Recién decíamos que cuando la disciplina es en los cuerpos hablamos de anátomo poder. Pero luego no alcanzó con el cuerpo y empezó un poder sobre la vida y a esto se le llama biopoder o biopolítica. Por  ejemplo: vacunaciones mandadas por el Estado son actos biopolíticos, la prohibición de fumar es un acto biopolítico, el control estatal de la natalidad (como en China, por ejemplo), entre otros.

Para que quede mas claro: Tomar examen es establecer la normalidad o la anormalidad, es construir sujetos disciplinarios. El que no es normal es excluido y lo encierran en un asilo, el que es normal pasa de grado, puede andar por la calle. Es así como se construyen sujetos disciplinarios. Pero ahora deberíamos preguntarnos ¿Cómo se construyen los sujetos éticos? Para contestar esta pregunta nos tenemos que ir en el tiempo, a nuestros antecesores griegos y romanos. Es necesario aclarar que no todos los griegos y romanos eran grupos elegidos, sino aquellos que tenían cultura, que tenían miles de esclavos trabajando para ellos y que por eso se podían dar el lujo de poder pensar este tipo de cosas y hacer filosofía. Ellos empezaron a implementar lo que Foucault llama tecnologías del yo o lo que ellos llamaban cuidados del sí. Sostenían que  primero hay que cuidar de sí mismos para ser un ciudadano lo más ético posible. Cuidar de sí mismos sabiéndome gobernarme a mí, es como voy a poder gobernar a los demás. Sabían que tenían que vivir en armonía con la sociedad, pero antes tenían que vivir en armonía con lo que sentían dentro de sí mismo. Estamos hablando de una ética estética.

Entonces, por un lado tenemos como se constituye el sujeto disciplinario y por otro lado cómo se constituye el sujeto ético. El sujeto disciplinario se forma desde afuera, desde las instituciones, la familia, la escuela, la iglesia, la sociedad en general; el sujeto ético se auto constituye desde sí mismo, desde el cuidado de sí, tratando de no trasgredir con los códigos morales pero imponiéndose a sí mismo una conducta de cómo llevaría una vida más armónica. Ahora bien, nos podríamos preguntar ¿se puede construir éticamente un sujeto sin estar antes socializado? Evidentemente no. Entonces, ¿el código no precede al hacerse a sí mismo? ¿No es necesario que haya fuertes códigos sociales para que después yo pueda ser libre como sujeto ético? No lo estoy afirmando, estoy haciendo preguntas.

Hasta ahora hablamos de la sociedad, pero introduciéndonos a lo que nos convoca que es el tema escolar o académico, ¿puede la escuela socializar para la ética y la no violencia a sujetos que provienen de familias o de situaciones sociales violentas? Maltrato familiar, desempleo, exclusión, distribución injusta de la riqueza, hasta abundancia. La distribución de la riqueza no solo tiene problemas éticos con los que llevan la peor parte, con los carenciados sino que también trae problemas éticos en la abundancia. Hace poco tuvimos un caso en la Argentina que tiene mucho que ver con esto, y quienes tienen, económicamente hablando, utilizaron prácticas de quienes no tienen, por ejemplo: los piquetes o los cacerolazos que fueron utilizados por los que tienen. Sin embargo, primero habían sido prácticas utilizadas por los que no tienen, o sea que es el inverso del ejemplo que di anteriormente, había empezado de los ricos a los pobres, en cambio estos métodos militantes comenzaron de los pobres a los ricos. En todas las clases sociales se dan las problemáticas. Entonces, es necesario preguntarnos ¿qué se puede hacer desde los lugares mas ralos del poder como en los que estamos nosotros? Y digo más ralos porque al poder lo imagino como una red. Normalmente se lo imagina al poder como una pirámide, entonces si es una pirámide, en la punta estaría el poder más denso, más fuerte. La ventaja que me da imaginarlo como una red es que desde la teoría puedo hacer militancia, militancia microfísica o micropolítica, no me estoy refiriendo a militancia partidaria sino la militancia que nosotros podemos hacer tantos docentes desde las aulas, desde los ateneos, desde los lugares donde trabajamos. Por ejemplo, lo que estamos haciendo ahora es una medida militante, de militancia microfísica o micropolítica, porque estamos tratando de reflexionar para cambiar algo que sabemos que esta mal en nuestros colegios, porque esta mal en nuestra sociedad, porque esta mal entre nosotros, que es la violencia. Como contrario de violencia se me ocurre la solidaridad. Si imaginamos al poder como una red muy grande, si uno toma bien fuerte de una parte de la red y la sacude, se mueve toda la red. Pensemos lo que pasó en Catamarca en la década del 90 cuando hubo un crimen que estuvo a punto de quedar impune. Quienes estaban en los lugares más ralos del poder que eran los adolescentes, las mujeres provincianas en un país tan unitario, comenzaron a sacudir y lograron estremecer las redes del poder. Cayeron funcionarios, cayó el gobernador y no sabemos quién mas hubiera caído si no se tomaban medidas. Esto es lo que llamo micropolítica o microfísica. No es una salida individual, siempre es desde las instituciones, la podemos hacer desde las escuelas, desde los clubes, desde los ateneos, desde los lugares donde hay personas que quieren que las cosas cambien porque consideran que no es justo como están las cosas. Tenemos que buscar líneas de fuga entre los implicados no solamente desde las personas adultas sino en colaboración con quienes están madurando. No solamente bajar códigos, sino interactuar con todos los miembros de la institución, buscar nuevas verdades porque ya sabemos que se constituyen nuevos saberes desde diferentes prácticas. Las prácticas son del orden del saber, los saberes son del orden de la verdad. No creo que la verdad sea una, ni inmutable, ni eterna, ni esté en un lugar inalcanzable, sino que creo que la construimos entre todos. Voy a terminar estas palabras con una metáfora platónica que me parece que nos viene bien para lo que nosotros estamos intentando hacer en este momento: Platón decía que los seres humanos antes de estar en estos cuerpos en los que estamos ahora éramos almas puras, almas que con los ojos del alma veíamos la verdad, y es tan maravilloso poder ver la verdad que teníamos alas y podíamos volar y por supuesto éramos muy felices. Pero un día nos obligaron a ocupar este cuerpo, entonces antes de introducirnos en este cuerpo nos obligaron a pasar por el río Leteo. Las propiedades que tienen las aguas del río Leteo es el olvido. Cuando uno toma las aguas del río Leteo, se olvida, y se nos caen nuestras alas y por eso estamos tristes y por eso las añoramos. Pero dice Platón que no tenemos que desesperarnos, ni ponernos tristes, porque si somos capaces de amarnos tanto, de estar tanto tiempo juntos buscando la verdad, nos empieza a picar algo en los hombros ¿por qué? Porque los plumoncitos están haciendo fuerza y si seguimos juntos buscando la verdad podría ser que nos crecieran otra vez las alas y que pudiéramos volver a volar. Muchas gracias.

 

Preguntas del Público

Ciudad Autónoma de Buenos Aires: Cuando te estaba escuchando surgió en mi algo que me interesa que es el aprendizaje servicio, y paralelamente surge la palabra pasión y entusiasmo. Creo que estas dos palabras nos están faltando como para poder volar. Si uno no ama lo que quiere y no ve horizontes claros, la posibilidad de volar se hace aún mas complicada.

 

Esther Díaz: Cuando hablamos de la pasión y el entusiasmo es difícil pensar en cómo hacerla crecer y que se haga fértil en las condiciones en que tenemos que dar clases.  Por ejemplo hoy estoy muy entusiasmada y muy apasionada, muy bien tratada y en las mejores condiciones, pero todos somos docentes y sabemos que no siempre damos clases en esas condiciones y que nuestro público lamentablemente no esta siempre tan confortable. Es duro hablar de poder modificar algo dentro de la sociedad cuando todas las cosas en la sociedad están mal. Sin embargo no podemos bajar los brazos y decir es mucho para mí. Lo que podemos hacer es aferrarnos a la red y sacudirla, ver que podemos hacer con nuestro grupo de alumnos, con nuestro grupo de compañeros, con las autoridades. El sujeto ético no se constituye desde códigos que se le impone sino desde la interacción. Lo que podemos hacer es que los chicos mismos empiecen a considerar qué sería mas lindo, qué sería mas agradable para poder generar desde allí conductas mas solidarias.

 

Ciudad Autónoma de Buenos Aires: ¿La práctica social con nuestros jóvenes, después de tanta violencia, permite constituir otro dominio de saber distinto, opuesto? Es muy difícil plantear a los jóvenes otro dominio del saber porque me parece que la práctica social tanto la de los jóvenes como la de los adultos, no esta enfocada para la percepción de la solidaridad como un valor.

 

Esther Díaz: Es difícil poder pensar en crear solidaridad en un chico que quizás ayer no ceno y hoy no desayuno, o le dieron un golpe antes de salir o vio como le pegaban a la madre, es decir, en un clima de violencia. Pero esto no nos habilita a bajar los brazos y creo que el camino estaría por la palabra resistencia a esos problemas. Resistir quiere decir no resignarme a que las cosas van a seguir estando mal. Pienso ahora en un mito griego, en un mito de Sísifo. Sísifo estaba condenado a trasladar una piedra todos los días hasta arriba de una montaña pero tan pronto como llegaba arriba se caía y tenía que volver otra vez. Sin embargo hay quien dijo que hay que imaginárselo a Sísifo feliz, con una sonrisa porque no se doblegaba. Algo similar pasaba en los campos de concentración nazis, estaba el que sabía que lo iban a cremar mañana o pasado entonces se dejaba estar, y estaba el que se afeitaba todos los días, se lavaba la cabeza y trataba de ayudar a otros, incluso cuando sabía que no había manera de salir de allí y que todo era irremediable, pero resistían, resistían incluso haciendo el amor. He tenido testimonios que decían que en ningún lado se hacia tanto el amor como en los campos de concentración, a escondidas, tapados por los compañeros para demostrar que estaban resistiendo. A nosotros nos queda por hacer lo que hacia Sísifo, resistir a despecho de las condiciones adversas y sabiendo que mañana se va a caer de nuevo la piedra, porque de este modo no nos estamos entregando, es una manera de empezar a hacer temblar un poquito la red del poder.

 

Chivilcoy, Provincia de Buenos Aires: yo quería saber como se podría aplicar la ética y la reflexión en las escuelas, dada la diversidad y la amplitud de criterio que existe entre los docentes.

 

Esther Díaz: Cuando pensamos en sistematizarlo ya estamos pensando en códigos, ya estamos haciendo lo que no quisiéramos hacer, en la medida en que si lo sistematizamos, son recetas que se imponen. Foucault dice que es importantísimo resistir pero mas importante todavía es no enamorarse del poder porque cuando uno se enamora del poder, copia los mismos dispositivos que antes nos habían estado sujetando. Por ejemplo, cuando vino la democracia, por lo menos aquí en Buenos Aires, la Universidad comenzó a ir a la cárcel. En un primer momento, los presos que estudiaban estaban haciendo una práctica micropolítica o microfísica, ya que sabiendo que estaban encerrados por algunos años hacían algo positivo, empleaban el tiempo estudiando. Por aquellos años algunas ONGs o distintas asociaciones empezaron a hacer donaciones, a hacer bibliotecas y tecnología. Estos presos, que en un primer momento hicieron punta en una práctica microfísica, comenzaron a tener un aparato de poder dentro de la institución de manera tal que el preso que no estudiaba paso a estar excluido respecto de los que estudiaban. Es claro ver con este ejemplo como los mismos mecanismos que en un momento dado nos sirven para liberalizarnos después se fosilizan y nos convertimos en organismos de disciplinamiento. Por eso repito, no hay que enamorarse del poder y debemos pensar en la buena voluntad de cada docente para poder constituir redes.

 

Pergamino, Provincia de Buenos Aires: ¿Cómo cree Ud. que la escuela puede trabajar el concepto de ética y estética cuando estamos en un contexto social violento y donde esta desapareciendo el valor de la armonía, cuando algunos jóvenes adolescentes ganan terreno en la apatía?

 

Esther Díaz: La solución no la tengo, la tenemos que pensar entre todos. Esa es la realidad con la que tenemos que encontrarnos porque cuando expliqué el tema en teoría era fácil, el sujeto fue primero creado por la sociedad y después desde sí mismo pudo crear valores. Ahora, aplicarlo a la realidad nuestra, en una sociedad que maltrata a ciertos jóvenes,  que crea sujetos apáticos o resentidos, no es nada sencillo. Acá entra una palabra casi mágica, la creatividad, es decir, la creatividad que tenemos que tener para tratar de ponernos de parte de ellos. En la Universidad de Buenos Aires (donde durante 23 años tuve una cátedra en primer año de la universidad) me encontraba con un ambiente tan diferente a la que me había encontrado cuando yo estudiaba. En mis épocas de estudio no lo dejábamos hablar al profesor de tanto que participábamos, ahora me encontraba con chicos totalmente apáticos. Un método que encontré fue tratar de acercarme a las prácticas sociales de ellos. Una vez por semana me veía algún programa de rock, a veces tuve que hablarles en otros lugares del interior y escuchar otro tipo de música, por ejemplo bailanta porque a esos chicos no les gustaba el rock, entonces me impregnaba del idioma de ellos. A veces les daba un guiño poniéndome una remera de Pink Floyd de manera tal que ellos vieran que, a pesar de que somos adultos, podemos compartir sus códigos. Esa es una manera de abrir un caminito, abrir un sendero que diga: “¡ah!, entonces es capaz de compartir mis códigos”. Son pequeñas salidas, que tenemos que buscar los docentes, porque si nos ven desde el lugar del que siempre baja el código y nos da la receta no los podemos sacar de la apatía. Pero si les damos el guiño y les decimos: “mirá a mi también me interesan tus códigos, yo creo que ahí se puede establecer una relación”, es muy humilde lo que propongo pero accesible, no es utópico, es posible de llevar adelante.

 

Provincia de La Rioja: A partir de este nuevo sujeto que tenemos empapado por esta problemática social, chicos que van sin comer a la escuela o afectados por la droga, por el alcohol, por el hacinamiento en la familia, ¿cómo resiste la escuela para poder volver a ese sujeto ético del que Ud. hablaba? ¿Cómo revertimos la situación de violencia que este nuevo sujeto ve a diario en la televisión como práctica social?

 

Esther Díaz: Tenemos que construir una micropolítica no solamente hacia los sujetos que nos escuchan sino también hacia los que nos sujetan a nosotros. Hace años atrás la escuela era un lugar respetado, era un lugar que tenía un prestigio que lamentablemente hoy no tiene. Pero no solamente tenemos este problema sino también problemas con la familia del estudiante. Por otro lado se pretende que la escuela construya un sujeto solidario, pero mal puede pensarse en tal cosa, si ese sujeto se construyó desde una sociedad violenta. Es decir, se pretende que la escuela haga el milagro de construir sujetos éticos y por el otro lado no se le da el respeto, las condiciones materiales y el prestigio que necesita para que esos chicos se sientan realmente contenidos por nosotros. Creo que la militancia la tenemos que construir para los dos lados, no solo para construir alumnos solidarios, sino para que la sociedad nos devuelva el lugar de respeto que teníamos o que tuvo la escuela en algún momento en la Argentina. Incluso creo que los estudiantes tienen que ser nuestros compañeros de lucha, y no vivirlos como “los otros”.

 

Junín, Provincia de Buenos Aires: ¿Qué opinión tiene formada acerca de los acuerdos de convivencia que se institucionalizaron y que tuvieron auge durante la década de los 90 dentro de las escuelas? Nos puede dar una opinión de cómo fueron esos acuerdos y como funcionaron. Por otro lado, en los últimos días comenzó a correr la noticia de que vuelve el sistema de amonestaciones en la provincia de Buenos Aires, ¿no es paradojal con la incorporación en la  escuela secundaria básica de la provincia de Buenos Aires de un nuevo espacio curricular que se llama: Construcción de la ciudadanía?

 

Esther Díaz: El hilo conductor de los acuerdos, las amonestaciones y las nuevas construcciones están unidas por el hilo conductor de que vienen del exterior del aula, están pensadas en los escritorios, están proyectadas en las planificaciones, no surgen desde las prácticas sociales de los involucrados. Mientras las directivas vengan desde arriba, tipo receta, vamos a seguir teniendo los mismos problemas. Por supuesto que la autoridad tiene que existir y el sistema educativo tiene que ser un sistema como la palabra lo dice. Pero los planes no pueden venir únicamente de arriba hacia abajo, tienen que ser interactivos. Tenemos que trabajar desde el aula, desde los chicos mismos y desde las familias. Desde ahí recién dar las directivas, sino caemos en lo mismo que habíamos planteado antes, ¿qué hacemos con esto que indica un Ministerio si estoy sumida en una realidad que no me permite instrumentarlo? Vuelvo a repetir que la red del poder hay que sacudirla desde abajo.

Con respecto a las amonestaciones no puedo exponerme universalmente a favor o en contra, por lo mismo que dije antes, porque cada grupo tiene su particularidad y tendríamos que tener la suficiente flexibilidad como para poder aplicar una cosa o la otra, según las circunstancias y consensuando dentro mismo de cada comunidad educativa.

 

Mara Brawer: En nuestro país siempre pedimos que se modifique el viejo sistema de amonestaciones que implicaba una gradualidad para la expulsión del sistema educativo. Haber luchado durante tantos años para dejar de lado ese sistema, nos llevo quizás a tener el error de dejar de lado las sanciones.

Es necesario replantarnos la convivencia democrática que implica, discusión, dialogo, consejo de convivencia y un vínculo asimétrico docente alumno. Lo que no estamos de acuerdo es en una escala de veinticuatro sanciones aplicadas arbitrariamente por un docente. Por supuesto no digo que cada vez que se aplicaba una amonestación era arbitrario, sino que me refiero como arbitrario a que no había reglas. La sanción tiene que estar basada en una legalidad dentro del proceso educativo y la finalidad de la sanción no puede ser la expulsión del sistema educativo.

 

Provincia de Santiago del Estero: La sociedad Argentina, la sociedad Santiagueña, la sociedad tucumana, la sociedad riojana tiene sus particularidades pero creo que el nivel de violencia que aflora no es de niños sino de adultos con diferentes prácticas disciplinarias y violencias diarias desde cada rol, de padre, de madre, de hermano, de vecino, de ciudadano. La escuela perdió su prestigio porque sigue justificando, enseñando prácticas del modo disciplinar del modo excluyente, discriminador, clasificatorio, jerárquico y verticalista.

 

Esther Díaz: Me vino una imagen y pensé en un gran trasatlántico que va frondoso y tranquilo por el mar y de golpe choca con un témpano y se rompe y algunos de los que navegaban en ese barco mueren y otros quedan en una balsa o abrazados a un pedazo de madera. De manera similar, es como si nosotros estuviéramos aferrados a un pedazo de madera  (cuando uno está mal, cuando uno está por ahogarse, se toma, aunque sea, de una madera podrida, se aferra a cualquier cosa). Ese trasatlántico es la escuela que se formó en la Argentina cuando Sarmiento trajo a las normalistas. En ese momento las escuelas eran prestigiosas, de hecho estas señoritas cobraban en dólares como en Estados Unidos, y se construyó una escuela que era como un trasatlántico que iba muy seguro y muy tranquilo por un mar que, por proceloso que fuera, no lo tumbaba. Pero eso se hizo trizas, por la violencia económica, por la violencia política y por otras violencias. Es decir, ahora tenemos una nave que ya no es segura, sino que esta deteriorada, pero hay fragmentos a los que aferrarse, podemos hacer una balsa. Sabemos que estamos en una sociedad maltratadora y no podemos hacer milagros dentro de la escuela, pero la alternativa no es bajar los brazos y decir esto es demasiado para mí. Entre todos los que estamos en la balsa tenemos que buscar soluciones, no podemos encontrar soluciones solamente desde la parte docente. Necesitamos que se comprometa la familia, necesitamos que se comprometa la sociedad, los directivos, los mismos alumnos, y tratar de construir el prestigio y el lugar que tuvimos y que se nos exige.

Nos exigen que socialicemos de manera ética pero por otro lado no nos dan el espacio como para poder hacerlo. Pero estamos vivos, así que por lo menos tenemos que seguir resistiendo desde abajo, vuelvo a repetir, no negando la autoridad pero si en interacción con ella.

 

Provincia de Córdoba: ¿Cómo hacer desde la comunidad educativa cuando hay todavía muchos docentes que no son capaces de reconocer que este joven que está sentado allí está en este proceso de reconstrucción personal, docentes que se creen dueños de un núcleo de normas de cómo enseñar? y ¿cómo debería ser ese joven?

 

Esther Díaz: Hay límites que tenemos que aceptar, al otro adulto difícilmente lo podamos cambiar. Pero, si somos capaces de comprometer al otro, de estremecer tanto como para comprometer al otro, entonces puede ser que haya algún cambio. Y en cuanto al indiferente, esos colegas que no tienen la sensibilidad social, no se si lo podemos cambiar. Hay algunas piedras que no se dejan mover y en esto tenemos que ser como los estoicos. Ellos decían: cuando estoy frente a un problema lo primero que me tengo que preguntar es si puedo y si depende de mí solucionarlo o no solucionarlo. Si depende de mí, entonces tengo que poner toda la fuerza, toda la energía y toda la intensidad hasta que se solucione, y si no depende de mí tengo que aceptarlo. Hay veces que ante ciertos obstáculos tenemos que admitir los límites, saber que hay cosas que no se pueden modificar.

 

Provincia de Trelew: Quería saber cuales fueron las causas de la perdida de prestigio de la escuela.

 

Esther Díaz: Tiene que ver con la degradación económica, política y social que vivimos en Argentina. No me detendría tanto en las causas. Como dice Foucault no debemos detenernos tanto en quiénes somos sino más bien en quiénes quisiéramos llegar a ser. Tal vez no queramos tener una escuela como la que hizo Sarmiento sino queramos otro tipo de escuela. La escuela de Sarmiento era mucho más prestigiosa y había mucho más respeto pero eso es el pasado. Tenemos que mirar hacia el futuro y tratar de imaginarnos que escuela queremos llegar a tener.

 

Provincia de Entre Ríos: Hablaste de la construcción del sujeto históricamente unido a la sexualidad como parte básica y fundamental de la vida. ¿Cómo ves la violencia actual en relación a la sexualidad aparentemente mas liberada?

 

Esther Díaz: Desde mi punto de vista, lo que llamamos sexualidad es una estrella apagada. Se construyo como dije en un principio, a partir del siglo XVIII, antes del siglo XVIII no existía la sexualidad. Es un invento moderno. Sin embargo, no estoy diciendo que no existía la genitalidad. Desde que somos seres vivos existe la genitalidad, la diferencia entre femenino y masculino a partir de los genitales. Pero lo que llamamos sexualidad es una construcción histórica.  Antes existía el concepto de carne que, aunque uno no sea católico sabe lo que quiere decir, y tiene que ver con el deseo, pero no es lo mismo que sexualidad.

La sexualidad es siempre una relación ente los seres humanos y el deseo. La misma se construyó a partir de los silencios. Cuando se prohibió hablar de los temas que tienen que ver con el sexo. Me parece que en este momento donde existe una gran exhibición y  utilización mercantilista del sexo, se degrada eso que se llamó sexualidad. Estamos en una época que o llamaría de post-sexualidad donde la degradación de los valores es notable. Pero como toda situación de crisis (crisis no necesariamente quiere decir muerte o destrucción) podemos pensar en el nacimiento de un nuevo orden.

Ilya Prigogine, premio Nóbel de Química de 1977 estudio las estructuras disipativas. Las estructuras disipativas son estructuras caóticas. Para entender mejor este concepto les doy un ejemplo tomado desde la biología: existen amebas que solamente viven en colonias. Si uno trata de separar a una de ellas de la fuente nutritiva que las une, se muere, porque solamente puede vivir en comunidad. Sin embargo, descubrió Prigogine, que en situaciones de crisis, donde están todas separadas, empiezan a emitir una hormona que las atrae y comienzan a aglutinarse. Finalmente, por única vez en su existencia, estos animalitos pueden vivir movilizándose en grupo. Prigogine lo llama pie, pie porque van moviéndose por el agua hasta encontrar otra fuente nutricia, cuando realmente la encuentran se comienzan a pegotear, a juntar y se quedan otra vez estáticos en el hábitat. Es decir que de situaciones caóticas puede resurgir otro orden. Es cierto que estamos en una situación muy crítica, muy caótica, pero también es cierto que no necesariamente del caos viene la destrucción, del caos también puede surgir un nuevo orden.

 

Provincia de Córdoba: ¿Qué opinión tiene usted sobre los institutos de formación docente actuales de los cuales están egresando docentes que no están dando respuesta a los niños ni a las competencias que necesita? Un niño necesita poder insertarse en la sociedad actual y no fracasar, ¿esto no genera violencia en los chicos?

 

Esther Díaz: No tengo conocimiento profundo de los institutos de formación docente. Pero puedo inferir que evidentemente hay prácticas que se están construyendo dando la espalda a las realidades sociales. Si se construyen profesionales dando la espalda a las realidades sociales no se puede pretender después el vínculo, no se puede pretender que cuando esté frente al aula se produzca el milagro de que pueda revertir las cosas. Insisto en que en la acción educativa debería imponerse la interacción entre todos los que estamos comprometidos con el hecho docente.

 

 

 

 

 

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