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ESTHER DÍAZ |
Doctora en filosofía |
“La educación y los modos de subjetivación, dispositivos éticos y
dispositivos disciplinarios” Esther Díaz
Esther Díaz doctora y profesora de
filosofía de
Esther Díaz:
Quiero agradecerle al Observatorio Argentino de Violencia en las
Escuelas que me haya convocado y agradecerles a Uds., tanto a los
que están presentes en la realidad y presentes en la virtualidad
porque gracias al milagro de la tecnología podemos estar haciendo
una especie de banquete posmoderno.
Para comenzar voy a hacer una pequeña alusión a Kant, quien,
viviendo en el siglo XVIII, decía que el más certero de los
problemas filosóficos es pensar el presente, saber quienes
somos en este momento de la historia. Michelle Foucault toma el
guante de esta propuesta que Kant hace en “Que es la ilustración”, y
está de acuerdo en que la tarea de la filosofía es pensar el
presente. A su vez, Foucault dice que más que pensar en quienes
somos debemos saber quienes queremos llegar a ser. Es decir,
mientras que Kant pensaba que el sujeto era una constitución hecha y
derecha y para siempre, Foucault piensa a los sujetos como
construcciones históricas, sujetos que nos vamos construyendo a
través de la historia. Para el que piensa que somos de una vez y
para siempre, es importante saber quién somos, pero para quienes
pensamos que nos construimos a través de las prácticas y los
discursos, más importante es saber que quisiéramos llegar a ser,
porque sabemos que tenemos la posibilidad de construirnos, de
reconstruirnos y de ayudar a construir a estos seres que se ponen en
nuestro cuidado. Entonces, para poder entrar en tema voy a dar el
marco teórico en el cual me desarrollaré porque siempre los
resultados de lo que hacemos dependen de los presupuestos de los que
partimos. Así que, si tuviera un pizarrón, nos podemos imaginar que
escribiría: prácticas sociales. Después de escribir prácticas
sociales abrimos una llave y ponemos, dominios de saber, luego de
ese dominio de saber sacamos cuatro flechas, en la primera flecha
ponemos objetos, en la segunda ponemos conceptos, en la tercera
ponemos técnicas y en la cuarta valores y ahora hacemos una nueva
flecha tomando estos conceptos que dí y ponemos nuevos sujetos.
Las prácticas sociales generan dominios de saber, estos nuevos
dominios de saber, una vez que se constituyen, que se implantan en
una sociedad, generan a su vez nuevos objetos de conocimiento,
nuevos conceptos que circulan por el conocimiento, nuevas técnicas.
Recordemos que técnicas es modificación de la realidad, o sea, tanto
el pizarrón que cite hace un rato como esta técnica sofisticada por
la cual se esta dando la conferencia, esta modificando la realidad.
El conocimiento también genera nuevas técnicas, y nuevas técnicas
genera nuevos valores éticos. Cuando esto ocurre, los sujetos que
éramos antes de esta irrupción de este nuevo conocimiento, hemos
cambiado. Por ejemplo: los sujetos de
Voy a dar un pequeño ejemplo de una ciencia social para que se
entienda lo que dije conceptualmente. Pensemos en cuando se
constituyó el psicoanálisis. El psicoanálisis surge en Europa, fines
del siglo XIX principios del siglo XX. En ese momento las prácticas
sociales co-ayudaron para que un genio como era Freud pudiera
constituir un nuevo dominio de saber. Siguiendo el esquema que
explique anteriormente primero aparecen las prácticas sociales y
luego los dominio de saber. Lo que quiero decir es que aún un genio
como Freud si no tiene prácticas sociales que le sean beneficiosas
no puede imponer un nuevo dominio de saber. Por ejemplo Aristarco,
en el siglo III, decía que el centro del universo no era la tierra
como creían todos sino que era el sol. Pero no tuvo éxito lo decía,
pero no hubo prácticas sociales que pudieran contener ese nuevo
saber. Sin embargo, en el siglo XVI lo dice Copérnico y recién en el
siglo XVII va a pasar a ser una verdad. Se vislumbra así, como a
partir de ciertas prácticas, se pueden constituir ciertos saberes.
Volviendo al psicoanálisis podemos decir que, este nuevo dominio en
saber, surge porque le son propicias en ese momento las prácticas
sociales de su época. Cuando se constituye el psicoanálisis, se
constituyen nuevos objetos de conocimiento como el inconsciente. El
inconsciente no existía antes de Freud, o mejor dicho no existía
como objeto de ciencia. Ahí tenemos nuevos conceptos. Lo interesante
de esta reflexión es que estos productos de los nuevos dominios del
saber, no quedan encerrados en los gabinetes científicos sino que
atraviesan las paredes y circulan por la sociedad, nos modifican.
Uno puede prender el televisor y hasta un cómico puede hablar del
complejo de Edipo. Por supuesto que no va a hablar con la propiedad
que va a hablar un psicoanalista, pero todos entendemos lo que está
diciendo. Es decir que la ciencia, y también las ciencias duras,
atraviesan los gabinetes.
Y luego, aparecen nuevas técnicas. Sin ir más lejos el psicoanálisis
como terapia es una nueva técnica. Entonces esa técnica que antes no
existía, ahora esta en nuestra episteme. Cuando digo episteme me
refiero a condiciones de posibilidad del conocimiento en una época
dada. O sea que, nuestra episteme cuenta con esta técnica no solo
del psicoanálisis de diván sino de todas las técnicas psicológicas
que surgieron a partir del invento de Freud (independientemente que
se adscriban o no al pensamiento freudiano).
Cuando hablé del conocimiento y de las técnicas, he dicho que
aparecen nuevos valores. Es así como nuestro concepto de lo bueno y
lo malo también cambia. Y con todos estos conceptos ya estoy en
condiciones de afirmar lo que dije antes teóricamente, como sujetos
ya hemos cambiado y no me tengo que ir al siglo III como me fui
antes. Pensemos en mi bisabuela, que viviera nuevamente y viera como
nos vestimos, como pensamos, como nos relacionamos los seres humanos
después del concepto del psicoanálisis, yo creo que se vuelve a
morir, porque ya mi bisabuela es otro sujeto respecto de mí,
absolutamente. Nuevas prácticas y nuevos discursos generan nuevas
subjetividades.
Entonces, este es el marco teórico que quería darles primero para ya
entrar en tema pero, tengo una deuda que quería aclararles que es el
tema de la ética. Normalmente en nuestra vida cotidiana utilizamos
como sinónimo ética y moral. Técnicamente, desde el punto de vista
de la disciplina, tanto en filosofía como en derecho, no es
exactamente lo mismo. Moral viene de una palabra latina,
mor-mores, que quiere decir costumbres, pero evidentemente no
nos estamos refiriendo a cualquier costumbre. Por ejemplo los
argentinos tenemos la costumbre de tomar mate y no podemos decir que
tomar mate es moral o inmoral. Moral son las costumbres que están
relacionadas con lo que una sociedad considera costumbres buenas o
malas, o sea, que esta relacionada con el bien y el mal. La moral es
la que nos imparten, primero la de nuestros padres después los de la
sociedad, los de la escuela, los de todas las relaciones sociales.
Por su parte, Ética proviene de una palabra griega: ethos,
que quiere decir, norma, normativa. En última instancia podemos
decir que ética y moral son sinónimos porque las costumbres dependen
de normas. Pero desde el punto de vista técnico como tecnicismo de
las teorías, quiere decir reflexión sobre la moral. Entonces, la
moral seria lo concreto, lo que le enseñamos a los chicos, lo que
dice el sacerdote a las personas que son creyentes, lo que va
bajando los valores de una sociedad. En cambio, la ética es la
reflexión sobre la moral. Ahora bien, esta definición que parece tan
clara, que esta hecha con fines clasificatorios nada mas, en la vida
real esta realmente mezclada. Por ejemplo, estoy en un supermercado
y me tiento de tomar una mercadería y tan pronto como lo voy a hacer
reflexiono, “pero después esto se lo cobran a la chica de la caja
que debe ganar menos que yo, y si todo el mundo hiciera lo mismo
¿qué pasaría con la sociedad?” En el momento en que me pasa esto por
la cabeza, ya estoy haciendo ética, ya estoy aplicando la ética
porque estoy reflexionando sobre la moral. Entonces nos damos cuenta
que, si bien es cierto que con fines analíticos podemos
diferenciarlo, en realidad, la moral y la ética están continuamente
entrelazadas, a punto tal de que el filósofo alemán Heidegger decía:
“el ethos es la casa del ser”. Somos sujetos atravesados por
la ética (aun cuando actuemos en contra de nuestras reglas éticas).
Foucault estudio la constitución de los sujetos disciplinarios y por
otro lado estudió cómo la sociedad nos constituye en sujetos éticos.
Entonces, Uds. recuerdan que comencé estas palabras diciendo que
hacer filosofía es pensar el presente. Sin embargo el pasado nos
sirve para reflexionar a partir de lo que paso en otra época y
reciclar esas experiencias para ver si podemos sacar provecho de
ellas. A partir del siglo XVIII con la sociedad industrial va a
comenzar la sociedad burguesa, la gente viene del campo a lo que van
a ser las ciudades, se forman los burgos y comienza la sociedad
burguesa que empieza a tener poder porque comienza a tener los
medios de producción. ¿Qué es lo que pasa? Estos nuevos poderes que
hay en la sociedad ya no son los de la aristocracia, sino que son
los de los burgueses. Los aristócratas, para hacerse valer frente a
quienes querían dominar, ponían toda su genealogía que descendía de
reyes, que descendía de condes que descendía de guerreros, u otras
categorías sociales prestigiosas, en cambio los burgueses no podían
mirar para atrás porque eran descendientes de artesanos, hijos de
siervos, gente con muy poco prestigio social, entones buscaron la
vuelta de su prestigio hacia el futuro, en vez de hacia pasado como
hacían los aristócratas. Ellos no podían hacer bandera de que tenían
sangre noble, empezaron a vanagloriarse de tener una sangre sana y
el burgués de inicio de este siglo, pone todo su orgullo y todo su
ímpetu en que su familia sea saludable, en no dejar que sus hijos se
casen con personas que no tengan garantías de salud. Es por ello que
en esa época comienzan a utilizarse los análisis prenupciales, no
tanto por el casamiento sino por la descendencia. Es decir que los
burgueses empiezan a concebir la sangre sana en el origen de la vida
misma, en el sexo. Además pensemos que era una sociedad que estaba
pasando en ese momento de un poder católico a un poder protestante.
Entre los protestantes era muy importante demostrar que se era
próspero y se era sano porque esa era una muestra de ser el elegido
para el otro mundo. Mientras que los católicos tenían que hacer
obras para ir al otro mundo, los burgueses tenían que esperar esa
señal de dios. Si un burgués tiene muchos hijos sanos, tiene una
familia numerosa, puede vanagloriarse de que su sexualidad es casta,
entonces está demostrando que es un elegido de Dios. Fíjense como
desde una cuestión de poder se pasa a una cuestión de deseo porque
justamente, con todo este dispositivo de sexualidad se va a
constituir lo que hoy llamamos sexualidad, porque en aquella época
que nosotros llamamos victoriana, estaba prohibido hablar de
sexualidad. Para dar un ejemplo ridículo: los pianos de cola tienen
las patas torneadas, ellos estaban tan perseguidos con que había que
estar en contra de cualquier cosa de estimular un deseo “no santo”
que se les ocurrió ponerle polleritas a las patas de los pianos para
que los señores no tuvieran pensamientos libidinosos cuando estaban
en una fiesta. O por ejemplo los manuales de confesión. Cuando yo
era chica leía manuales de confesión que decían cosas como “¿hiciste
cosas malas?” En esa edad con todas las hormonas despiertas uno se
daba cuenta lo que era y no solamente terminaba ahí la pregunta,
seguía con: “¿con quién?”, “¿Con hombres?”, “¿Con mujeres?”, “¿Con
animales?”. Es decir que proporcionaban un abanico de posibilidades
de con quién se podían hacer las “cosas malas”. Ahí estaban
constituyendo subjetividad (mientras que se prohibía la
masturbación). En el siglo XVIII se inventaron máquinas para que los
chicos no se masturben. Estos dispositivos de sexualidad tienen que
ver con lo que expliqué acerca de los sujetos disciplinarios. Tiene
mucho que ver porque justamente apuntando al deseo de una persona
voy a lograr que sea mucho mas sometida y este domesticada. Si uno
le prohíbe a un adolescente que se masturbe, es una prohibición
imposible porque cualquier adolescente mas o menos normal tiene que
hacerlo, le esta prohibiendo algo que no puede cumplir, y cuando no
podemos cumplir y trasgredimos sentimos culpa. No hay nadie más
manejable que alguien con culpa. Es así como, los burgueses que
primero inventaron este dispositivo de sexualidad para si mismos
para demostrarles a los demás que castos y que sanos que eran, luego
se dieron cuenta que lo podían aplicar para conseguir mano de obra
obediente para las líneas de montaje que se estaban creando. A
partir de este dispositivo de sexualidad se va a conseguir un obrero
tipo Chaplin en tiempos modernos, que puede estar todo el día
apretando un botón porque ya esta desde chiquito domesticado, es
decir, disciplinado. La disciplina comenzó primero en los cuerpos, a
esto Foucault lo llama: anátomo poder. Por ejemplo, esta
disposición en la sala, donde yo los veo a ustedes y ustedes me
están viendo a mí, es lo que Foucault denomino panóptico: todo lo
ve, todos nos vemos a todos, nos controlamos mutuamente. Nosotros
estamos en un panóptico de lujo, porque no solo estamos los
presentes sino que estamos panoptizados con todo el país. Recién
decíamos que cuando la disciplina es en los cuerpos hablamos de
anátomo poder. Pero luego no alcanzó con el cuerpo y empezó un poder
sobre la vida y a esto se le llama biopoder o biopolítica. Por
ejemplo: vacunaciones mandadas por el Estado son actos
biopolíticos, la prohibición de fumar es un acto biopolítico, el
control estatal de la natalidad (como en China, por ejemplo), entre
otros.
Para que quede mas claro: Tomar examen es establecer la normalidad o
la anormalidad, es construir sujetos disciplinarios. El que no es
normal es excluido y lo encierran en un asilo, el que es normal pasa
de grado, puede andar por la calle. Es así como se construyen
sujetos disciplinarios. Pero ahora deberíamos preguntarnos ¿Cómo se
construyen los sujetos éticos? Para contestar esta pregunta nos
tenemos que ir en el tiempo, a nuestros antecesores griegos y
romanos. Es necesario aclarar que no todos los griegos y romanos
eran grupos elegidos, sino aquellos que tenían cultura, que tenían
miles de esclavos trabajando para ellos y que por eso se podían dar
el lujo de poder pensar este tipo de cosas y hacer filosofía. Ellos
empezaron a implementar lo que Foucault llama tecnologías del yo o
lo que ellos llamaban cuidados del sí. Sostenían que primero hay
que cuidar de sí mismos para ser un ciudadano lo más ético posible.
Cuidar de sí mismos sabiéndome gobernarme a mí, es como voy a poder
gobernar a los demás. Sabían que tenían que vivir en armonía con la
sociedad, pero antes tenían que vivir en armonía con lo que sentían
dentro de sí mismo. Estamos hablando de una ética estética.
Entonces, por un lado tenemos como se constituye el sujeto
disciplinario y por otro lado cómo se constituye el sujeto ético. El
sujeto disciplinario se forma desde afuera, desde las instituciones,
la familia, la escuela, la iglesia, la sociedad en general; el
sujeto ético se auto constituye desde sí mismo, desde el cuidado de
sí, tratando de no trasgredir con los códigos morales pero
imponiéndose a sí mismo una conducta de cómo llevaría una vida más
armónica. Ahora bien, nos podríamos preguntar ¿se puede construir
éticamente un sujeto sin estar antes socializado? Evidentemente no.
Entonces, ¿el código no precede al hacerse a sí mismo? ¿No es
necesario que haya fuertes códigos sociales para que después yo
pueda ser libre como sujeto ético? No lo estoy afirmando, estoy
haciendo preguntas.
Hasta ahora hablamos de la sociedad, pero introduciéndonos a lo que
nos convoca que es el tema escolar o académico, ¿puede la escuela
socializar para la ética y la no violencia a sujetos que provienen
de familias o de situaciones sociales violentas? Maltrato familiar,
desempleo, exclusión, distribución injusta de la riqueza, hasta
abundancia. La distribución de la riqueza no solo tiene problemas
éticos con los que llevan la peor parte, con los carenciados sino
que también trae problemas éticos en la abundancia. Hace poco
tuvimos un caso en
Preguntas del Público
Ciudad Autónoma de Buenos Aires:
Cuando te estaba escuchando surgió en mi algo que me interesa que es
el aprendizaje servicio, y paralelamente surge la palabra pasión y
entusiasmo. Creo que estas dos palabras nos están faltando como para
poder volar. Si uno no ama lo que quiere y no ve horizontes claros,
la posibilidad de volar se hace aún mas complicada.
Esther Díaz:
Cuando hablamos de la pasión y el entusiasmo es difícil pensar en
cómo hacerla crecer y que se haga fértil en las condiciones en que
tenemos que dar clases. Por ejemplo hoy estoy muy entusiasmada y
muy apasionada, muy bien tratada y en las mejores condiciones, pero
todos somos docentes y sabemos que no siempre damos clases en esas
condiciones y que nuestro público lamentablemente no esta siempre
tan confortable. Es duro hablar de poder modificar algo dentro de la
sociedad cuando todas las cosas en la sociedad están mal. Sin
embargo no podemos bajar los brazos y decir es mucho para mí. Lo que
podemos hacer es aferrarnos a la red y sacudirla, ver que podemos
hacer con nuestro grupo de alumnos, con nuestro grupo de compañeros,
con las autoridades. El sujeto ético no se constituye desde códigos
que se le impone sino desde la interacción. Lo que podemos hacer es
que los chicos mismos empiecen a considerar qué sería mas lindo, qué
sería mas agradable para poder generar desde allí conductas mas
solidarias.
Ciudad Autónoma de Buenos Aires:
¿La práctica social con nuestros jóvenes, después de tanta
violencia, permite constituir otro dominio de saber distinto,
opuesto? Es muy difícil plantear a los jóvenes otro dominio del
saber porque me parece que la práctica social tanto la de los
jóvenes como la de los adultos, no esta enfocada para la percepción
de la solidaridad como un valor.
Esther Díaz:
Es difícil poder pensar en crear solidaridad en un chico que quizás
ayer no ceno y hoy no desayuno, o le dieron un golpe antes de salir
o vio como le pegaban a la madre, es decir, en un clima de
violencia. Pero esto no nos habilita a bajar los brazos y creo que
el camino estaría por la palabra resistencia a esos problemas.
Resistir quiere decir no resignarme a que las cosas van a seguir
estando mal. Pienso ahora en un mito griego, en un mito de Sísifo.
Sísifo estaba condenado a trasladar una piedra todos los días hasta
arriba de una montaña pero tan pronto como llegaba arriba se caía y
tenía que volver otra vez. Sin embargo hay quien dijo que hay que
imaginárselo a Sísifo feliz, con una sonrisa porque no se doblegaba.
Algo similar pasaba en los campos de concentración nazis, estaba el
que sabía que lo iban a cremar mañana o pasado entonces se dejaba
estar, y estaba el que se afeitaba todos los días, se lavaba la
cabeza y trataba de ayudar a otros, incluso cuando sabía que no
había manera de salir de allí y que todo era irremediable, pero
resistían, resistían incluso haciendo el amor. He tenido testimonios
que decían que en ningún lado se hacia tanto el amor como en los
campos de concentración, a escondidas, tapados por los compañeros
para demostrar que estaban resistiendo. A nosotros nos queda por
hacer lo que hacia Sísifo, resistir a despecho de las condiciones
adversas y sabiendo que mañana se va a caer de nuevo la piedra,
porque de este modo no nos estamos entregando, es una manera de
empezar a hacer temblar un poquito la red del poder.
Chivilcoy, Provincia de Buenos Aires:
yo quería saber como se podría aplicar la ética y la reflexión en
las escuelas, dada la diversidad y la amplitud de criterio que
existe entre los docentes.
Esther Díaz:
Cuando pensamos en sistematizarlo ya estamos pensando en códigos, ya
estamos haciendo lo que no quisiéramos hacer, en la medida en que si
lo sistematizamos, son recetas que se imponen. Foucault dice que es
importantísimo resistir pero mas importante todavía es no enamorarse
del poder porque cuando uno se enamora del poder, copia los mismos
dispositivos que antes nos habían estado sujetando. Por ejemplo,
cuando vino la democracia, por lo menos aquí en Buenos Aires,
Pergamino, Provincia de Buenos Aires:
¿Cómo cree Ud. que la escuela puede trabajar el concepto de ética y
estética cuando estamos en un contexto social violento y donde esta
desapareciendo el valor de la armonía, cuando algunos jóvenes
adolescentes ganan terreno en la apatía?
Esther Díaz:
La solución no la tengo, la tenemos que pensar entre todos. Esa es
la realidad con la que tenemos que encontrarnos porque cuando
expliqué el tema en teoría era fácil, el sujeto fue primero creado
por la sociedad y después desde sí mismo pudo crear valores. Ahora,
aplicarlo a la realidad nuestra, en una sociedad que maltrata a
ciertos jóvenes, que crea sujetos apáticos o resentidos, no es
nada sencillo. Acá entra una palabra casi mágica, la creatividad, es
decir, la creatividad que tenemos que tener para tratar de ponernos
de parte de ellos. En
Provincia de
Esther Díaz:
Tenemos que construir una micropolítica no solamente hacia los
sujetos que nos escuchan sino también hacia los que nos sujetan a
nosotros. Hace años atrás la escuela era un lugar respetado, era un
lugar que tenía un prestigio que lamentablemente hoy no tiene. Pero
no solamente tenemos este problema sino también problemas con la
familia del estudiante. Por otro lado se pretende que la escuela
construya un sujeto solidario, pero mal puede pensarse en tal cosa,
si ese sujeto se construyó desde una sociedad violenta. Es decir, se
pretende que la escuela haga el milagro de construir sujetos éticos
y por el otro lado no se le da el respeto, las condiciones
materiales y el prestigio que necesita para que esos chicos se
sientan realmente contenidos por nosotros. Creo que la militancia la
tenemos que construir para los dos lados, no solo para construir
alumnos solidarios, sino para que la sociedad nos devuelva el lugar
de respeto que teníamos o que tuvo la escuela en algún momento en
Junín, Provincia de Buenos Aires:
¿Qué opinión tiene formada acerca de los acuerdos de convivencia que
se institucionalizaron y que tuvieron auge durante la década de los
90 dentro de las escuelas? Nos puede dar una opinión de cómo fueron
esos acuerdos y como funcionaron. Por otro lado, en los últimos días
comenzó a correr la noticia de que vuelve el sistema de
amonestaciones en la provincia de Buenos Aires, ¿no es paradojal con
la incorporación en la escuela secundaria básica de la provincia de
Buenos Aires de un nuevo espacio curricular que se llama:
Construcción de la ciudadanía?
Esther Díaz:
El hilo conductor de los acuerdos, las amonestaciones y las nuevas
construcciones están unidas por el hilo conductor de que vienen del
exterior del aula, están pensadas en los escritorios, están
proyectadas en las planificaciones, no surgen desde las prácticas
sociales de los involucrados. Mientras las directivas vengan desde
arriba, tipo receta, vamos a seguir teniendo los mismos problemas.
Por supuesto que la autoridad tiene que existir y el sistema
educativo tiene que ser un sistema como la palabra lo dice. Pero los
planes no pueden venir únicamente de arriba hacia abajo, tienen que
ser interactivos. Tenemos que trabajar desde el aula, desde los
chicos mismos y desde las familias. Desde ahí recién dar las
directivas, sino caemos en lo mismo que habíamos planteado antes,
¿qué hacemos con esto que indica un Ministerio si estoy sumida en
una realidad que no me permite instrumentarlo? Vuelvo a repetir que
la red del poder hay que sacudirla desde abajo.
Con respecto a las amonestaciones no
puedo exponerme universalmente a favor o en contra, por lo mismo que
dije antes, porque cada grupo tiene su particularidad y tendríamos
que tener la suficiente flexibilidad como para poder aplicar una
cosa o la otra, según las circunstancias y consensuando dentro mismo
de cada comunidad educativa.
Mara Brawer:
En nuestro país siempre pedimos que se modifique el viejo sistema de
amonestaciones que implicaba una gradualidad para la expulsión del
sistema educativo. Haber luchado durante tantos años para dejar de
lado ese sistema, nos llevo quizás a tener el error de dejar de lado
las sanciones.
Es necesario replantarnos la
convivencia democrática que implica, discusión, dialogo, consejo de
convivencia y un vínculo asimétrico docente alumno. Lo que no
estamos de acuerdo es en una escala de veinticuatro sanciones
aplicadas arbitrariamente por un docente. Por supuesto no digo que
cada vez que se aplicaba una amonestación era arbitrario, sino que
me refiero como arbitrario a que no había reglas. La sanción tiene
que estar basada en una legalidad dentro del proceso educativo y la
finalidad de la sanción no puede ser la expulsión del sistema
educativo.
Provincia de Santiago del Estero:
La sociedad Argentina, la sociedad Santiagueña, la sociedad
tucumana, la sociedad riojana tiene sus particularidades pero creo
que el nivel de violencia que aflora no es de niños sino de adultos
con diferentes prácticas disciplinarias y violencias diarias desde
cada rol, de padre, de madre, de hermano, de vecino, de ciudadano.
La escuela perdió su prestigio porque sigue justificando, enseñando
prácticas del modo disciplinar del modo excluyente, discriminador,
clasificatorio, jerárquico y verticalista.
Esther Díaz:
Me vino una imagen y pensé en un gran trasatlántico que va frondoso
y tranquilo por el mar y de golpe choca con un témpano y se rompe y
algunos de los que navegaban en ese barco mueren y otros quedan en
una balsa o abrazados a un pedazo de madera. De manera similar, es
como si nosotros estuviéramos aferrados a un pedazo de madera
(cuando uno está mal, cuando uno está por ahogarse, se toma, aunque
sea, de una madera podrida, se aferra a cualquier cosa). Ese
trasatlántico es la escuela que se formó en
Nos exigen que socialicemos de manera
ética pero por otro lado no nos dan el espacio como para poder
hacerlo. Pero estamos vivos, así que por lo menos tenemos que seguir
resistiendo desde abajo, vuelvo a repetir, no negando la autoridad
pero si en interacción con ella.
Provincia de Córdoba:
¿Cómo hacer desde la comunidad educativa cuando hay todavía muchos
docentes que no son capaces de reconocer que este joven que está
sentado allí está en este proceso de reconstrucción personal,
docentes que se creen dueños de un núcleo de normas de cómo enseñar?
y ¿cómo debería ser ese joven?
Esther Díaz:
Hay límites que tenemos que aceptar, al otro adulto difícilmente lo
podamos cambiar. Pero, si somos capaces de comprometer al otro, de
estremecer tanto como para comprometer al otro, entonces puede ser
que haya algún cambio. Y en cuanto al indiferente, esos colegas que
no tienen la sensibilidad social, no se si lo podemos cambiar. Hay
algunas piedras que no se dejan mover y en esto tenemos que ser como
los estoicos. Ellos decían: cuando estoy frente a un problema lo
primero que me tengo que preguntar es si puedo y si depende de mí
solucionarlo o no solucionarlo. Si depende de mí, entonces tengo que
poner toda la fuerza, toda la energía y toda la intensidad hasta que
se solucione, y si no depende de mí tengo que aceptarlo. Hay veces
que ante ciertos obstáculos tenemos que admitir los límites, saber
que hay cosas que no se pueden modificar.
Provincia de Trelew:
Quería saber cuales fueron las causas de la perdida de prestigio de
la escuela.
Esther Díaz:
Tiene que ver con la degradación económica, política y social que
vivimos en Argentina. No me detendría tanto en las causas. Como dice
Foucault no debemos detenernos tanto en quiénes somos sino más bien
en quiénes quisiéramos llegar a ser. Tal vez no queramos tener una
escuela como la que hizo Sarmiento sino queramos otro tipo de
escuela. La escuela de Sarmiento era mucho más prestigiosa y había
mucho más respeto pero eso es el pasado. Tenemos que mirar hacia el
futuro y tratar de imaginarnos que escuela queremos llegar a tener.
Provincia de Entre Ríos:
Hablaste de la construcción del sujeto históricamente unido a la
sexualidad como parte básica y fundamental de la vida. ¿Cómo ves la
violencia actual en relación a la sexualidad aparentemente mas
liberada?
Esther Díaz:
Desde mi punto de vista, lo que llamamos sexualidad es una estrella
apagada. Se construyo como dije en un principio, a partir del siglo
XVIII, antes del siglo XVIII no existía la sexualidad. Es un invento
moderno. Sin embargo, no estoy diciendo que no existía la
genitalidad. Desde que somos seres vivos existe la genitalidad, la
diferencia entre femenino y masculino a partir de los genitales.
Pero lo que llamamos sexualidad es una construcción histórica.
Antes existía el concepto de carne que, aunque uno no sea católico
sabe lo que quiere decir, y tiene que ver con el deseo, pero no es
lo mismo que sexualidad.
La sexualidad es siempre una relación
ente los seres humanos y el deseo. La misma se construyó a partir de
los silencios. Cuando se prohibió hablar de los temas que tienen que
ver con el sexo. Me parece que en este momento donde existe una gran
exhibición y utilización mercantilista del sexo, se degrada
eso que se llamó sexualidad. Estamos en una época que o llamaría de
post-sexualidad donde la degradación de los valores es notable. Pero
como toda situación de crisis (crisis no necesariamente quiere decir
muerte o destrucción) podemos pensar en el nacimiento de un nuevo
orden.
Ilya Prigogine,
premio Nóbel de Química de 1977 estudio las estructuras disipativas.
Las estructuras disipativas son estructuras caóticas. Para entender
mejor este concepto les doy un ejemplo tomado desde la biología:
existen amebas que solamente viven en colonias. Si uno trata de
separar a una de ellas de la fuente nutritiva que las une, se muere,
porque solamente puede vivir en comunidad. Sin embargo, descubrió
Prigogine, que en situaciones de crisis, donde están todas
separadas, empiezan a emitir una hormona que las atrae y comienzan a
aglutinarse. Finalmente, por única vez en su existencia, estos
animalitos pueden vivir movilizándose en grupo. Prigogine lo llama
pie, pie porque van moviéndose por el agua hasta encontrar otra
fuente nutricia, cuando realmente la encuentran se comienzan a
pegotear, a juntar y se quedan otra vez estáticos en el hábitat. Es
decir que de situaciones caóticas puede resurgir otro orden. Es
cierto que estamos en una situación muy crítica, muy caótica, pero
también es cierto que no necesariamente del caos viene la
destrucción, del caos también puede surgir un nuevo orden.
Provincia de Córdoba:
¿Qué opinión tiene usted sobre los institutos de formación docente
actuales de los cuales están egresando docentes que no están dando
respuesta a los niños ni a las competencias que necesita? Un niño
necesita poder insertarse en la sociedad actual y no fracasar, ¿esto
no genera violencia en los chicos?
Esther Díaz:
No tengo conocimiento profundo de los institutos de formación
docente. Pero puedo inferir que evidentemente hay prácticas que se
están construyendo dando la espalda a las realidades sociales. Si se
construyen profesionales dando la espalda a las realidades sociales
no se puede pretender después el vínculo, no se puede pretender que
cuando esté frente al aula se produzca el milagro de que pueda
revertir las cosas. Insisto en que en la acción educativa debería
imponerse la interacción entre todos los que estamos comprometidos
con el hecho docente.
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